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LOS PEQUEÑOS RITUALES QUE TRANSFORMAR LO COTIDIANO

  • 5 feb
  • 4 Min. de lectura

Vivimos en un mundo que nos empuja a ir rápido, a producir más, a llenar cada espacio de tareas y pendientes. Y, sin darnos cuenta, muchas veces dejamos de habitar nuestro presente, nuestro día.


En CHABOLA creemos que no son los grandes eventos los que sostienen la vida, sino los pequeños rituales. Esos momentos sencillos que se repiten casi todos los días y que, cuando se viven con intención, se convierten en refugio.


No se trata de hacer más. Se trata de estar más presentes en lo que ya hacemos.


Les cuento unos de nuestros rituales favoritos, esos que hemos heredado de nuestras abuelas, nuestra inspiración.


Ritual 1: Empezar el día con calma.


Para muchas personas, el día no comienza cuando suena la alarma, sino con el primer café, ese momento en silencio, cuando la casa aún está tranquila, cuando el aroma empieza a llenar el espacio, es una pausa antes de salir al mundo, es nuestro momento.


Preparar el café sin afán, servirlo con cuidado, sentarse a tomarlo aunque sean cinco minutos, es una forma de decirnos: este momento también importa.


Mi abuela LA MARÍA amaba este momento y lo respetaba como a nadie, con 10 hijos, todos trabajadores sentía que era ese gran respiro que en el día lo podía tener, no es solo café.


Ritual 2: La mesa como lugar de encuentro.


La mesa sigue siendo uno de los lugares más poderosos que existen.


Es donde se conversa, se escucha, se comparte. Donde el tiempo se desacelera y las personas vuelven a mirarse.


No importa si es un desayuno sencillo, un almuerzo rápido o una comida improvisada. Cuando hay presencia, la mesa se transforma en un espacio de conexión.


En un mundo donde todo compite por nuestra atención, sentarse a la mesa es casi un acto consciente de volver a lo esencial.


Mi abuela LA CHELA, es una gran anfitriona de cenas y del compartir, tanto que en mi familia los domingos los llamábamos el día de las empanadas bailables, cuando era pequeña recuerdo que ella tenía vajillas para cada ocasión siempre perfectas y también usaba las toteadas, mis tías le decían: CHELA botemos esta que esta quebrada y solo respondía: ay chica eso es vida, dejá ahí, que se note lo bueno que hemos pasado.


RITUAL 3: Cocinar sin prisa.


Cocinar es uno de los gestos más claros de cuidado.


Elegir ingredientes, respetar los tiempos, probar, ajustar. Cocinar sin afán nos devuelve al cuerpo, al aquí y al ahora.


No se trata de hacer platos perfectos, sino de poner intención en el proceso.


Cocinar para otros — o para uno mismo — es una forma silenciosa de decir: me importas.

A veces me pregunto, de dónde abré sacado la magia de la cocina si antes de CHABOLA no hacia ni un huevo, pero si analizamos mi vida, crecí entre cocinas y risas, entre panes y masas pegadas del techo y cuando me quería inspirar o sentir vida veía programas de cocina, una gran fuente de inspiración, veía maratones de CHEF TABLE como si fuera GAME OF THRONES, pero de alguna manera siempre he sentido que CHABOLA se manifiesta a través de mis manos. La cocina es una extensión de nuestra alma hecha en alimento, siempre se lo decía mi tía Alicia, cuidado con cocinar con rabia porque a eso te va a saber la comida.


RITUAL 4: Darse una pausa durante el día.


A veces el ritual no es hacer algo nuevo, sino detenerse.


Una pausa para respirar. Un café a media tarde. Un momento para desconectarse del ruido y reconectar con uno mismo.


Estas pequeñas pausas sostienen el día más de lo que imaginamos. Son anclas que nos devuelven al presente, son momentos de recarga y de volver a nosotros, mi tía Margarita nunca se casó, no tuvo hijos ,ella solo decía: lo siento, pero algo en mí me dice que en esta vida es para mí y escucharme se volvió mi prioridad. No es llegar a estos extremos pero si de escucharnos y dejar un momento el mundo para volver a nuestro mundo.

🤍 Cómo CHABOLA acompaña estos rituales.


CHABOLA no busca imponerse en tu rutina. Busca acompañarla.

Ser parte de esos momentos sencillos donde no pasa nada extraordinario, pero se siente todo.


Un café que acompaña el inicio del día. Una mesa compartida. Una pausa que se vuelve necesaria.


Creemos que los rituales no se inventan, se cultivan. Y que cuando los cuidamos, ellos también nos cuidan de vuelta.


Volver a lo simple.


Tal vez el verdadero lujo de hoy no sea tener más, sino vivir con más intención.

Preparar un café, compartir una mesa, cocinar sin prisa y darse una pausa.


En esos pequeños gestos está gran parte de lo que somos.


Queremos que este espacio también sea tuyo.


👉 Cuéntanos: ¿cuál de estos rituales hace parte de tu día a día?


En CHABOLA seguimos creyendo que lo cotidiano, cuando se hace con alma, se transforma.

bienvenidos a CHABOLA. Aquí todo nace, con toda el alma.

 
 
 

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