La María: el café que lleva el nombre de quien nos enseñó a esperar.
- 15 jul
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Hay un sonido que no se me olvida… es el de los granos de café cayendo sobre una totuma de madera, uno por uno, mientras mi abuela María Matilde los separaba con las manos que el tiempo había vuelto expertas en distinguir lo bueno de lo que no servía. Ella no necesitaba máquinas, necesitaba paciencia, luz de la tarde, y setenta años de haber hecho lo mismo todos los días sin descanso en la temporada de cosecha.
Yo la observaba sin entender qué buscaba. Hoy, cuando pruebo una taza de nuestro café insignia (LA MARÍA), entiendo que estaba buscando exactamente, lo que, el mundo del café especialidad tardaría décadas en medir con precisión: carácter, consistencia, alma.
Una variedad, una herencia.
La variedad Caturra o Caturro, no es una variedad cualquiera. Es exigente, caprichosa, y solo entrega su mejor versión cuando alguien está dispuesto a cuidarla grano por grano, como lo hacía mi abuela MARÍA MATILDE. Crece en las laderas de Jardín, entre un bosque de niebla y los rayos del sol sobre nuestras montañas, en una finca donde cada surco tiene una historia y cada cosecha es, todavía, un acto de fe.
Cuando decidimos nombrar nuestro café insignia "La María", no fue un gesto simbólico. Fue una decisión de honestidad. Este café existe porque ella existió primero, porque antes de que habláramos de trazabilidad, de perfiles de taza o de puntajes internacionales, ella ya lo sabía con las manos, no con instrumentos qué grano merecía llegar a la taza de alguien.
Fue cuando el mundo confirmó lo que ella ya sabía.
En 2023, La María obtuvo 85.75 puntos SCA, la certificación que el mundo del café especializado usa para distinguir lo bueno de lo excepcional. Para llegar ahí no bastó con el legado: hubo un proceso riguroso de selección, fermentación controlada, secado meticuloso y catación profesional, repetido con la misma disciplina que ella nos enseñó sin saber que algún día tendría un nombre técnico.
Ese puntaje no es solo un número para nuestra ficha técnica. Es la confirmación de que el método de una mujer que nunca pisó un laboratorio de catación resultó, científicamente, en uno de los cafés mejor calificados de la región, un orgullo para nuestra familia.
Lo que esto significa para quien nos elige.
Para las empresas y equipos que hoy sirven LA MARÍA en sus oficinas, en sus eventos, en sus mesas de reuniones, esto es lo que hay detrás de cada taza:
Trazabilidad real: sabemos exactamente en qué lote de la finca creció cada grano.
Rigor certificado: 85.75 puntos SCA, evaluados por catadores profesionales bajo estándares internacionales.
Origen único: Jardín, Antioquia, un pueblo Patrimonio de la Humanidad, con condiciones de altura y microclima que no se replican en cualquier lugar.
Legado con nombre propio: no es marketing. Es la historia real de una mujer que definió cómo hacemos las cosas, incluso antes de que existiera CHABOLA.
Cuando alguien prueba La María, no está probando solo café de especialidad. Está probando setenta años de saber esperar el punto exacto en que un grano está listo para contar su historia.
CHABOLA con toda el alma



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